Cómo migrar tu servidor de hosting sin perder datos
Cambiar de hosting da respeto porque parece que algo se va a perder por el camino. Con un orden claro, no tiene por qué. La clave es no apagar lo viejo hasta tener lo nuevo funcionando y comprobado.
Lo que se suele olvidar
Casi nadie pierde la carpeta principal; lo que se olvida es lo que vive fuera de ella: usuarios del sistema, tareas programadas, configuración de servicios, certificados, reglas de firewall. Una migración seria inventaria toda esa huella, no solo los datos visibles.
El orden correcto
Primero se prepara el destino, luego se copia todo, se verifica que arranca y funciona igual, y solo al final se cambia el DNS para apuntar al nuevo. Nada irreversible hasta tener lo nuevo probado.
Prueba antes de apagar lo viejo
Antes de mover a los usuarios, el servidor nuevo debe estar funcionando y comprobado, idealmente con una prueba real. El servidor viejo se mantiene encendido hasta confirmar que el nuevo va bien. Así, si algo falla, se vuelve atrás sin drama.
DNS y propagación
El cambio de DNS no es instantáneo: tarda en propagarse. Bajar el TTL antes del cambio reduce la ventana. Durante un rato conviven los dos; por eso se apaga el viejo solo cuando todo el tráfico ya va al nuevo.
¿Te cambias de proveedor y quieres que la migración la haga alguien sin que pierdas nada? Cuéntanoslo por el formulario y se valora a medida.